Barcelona romántica
La ciudad tiene guion para dos: palacios con butaca de terciopelo, azoteas al atardecer, termas de piedra y cenas largas sin reloj. Este día está ordenado para que nadie mire el móvil.
El día de dos
Mañana suave en el Born con Santa Maria del Mar y compras de vinilos, comida larga, termas por la tarde y cena en azotea o palacete del Eixample. El Palau en concierto como noche perfecta si hay cartel.
Los atardeceres que funcionan
Los Bunkers con botella y manta, la escalinata del MNAC con la avenida encendida, o un velero al atardecer si el presupuesto acompaña. Los tres son infalibles y el primero, gratis.
Los detalles que suman
Rosa en la Rambla de las Flores un sábado, chocolate con churros a media tarde y un paseo final por el puerto viejo. La ciudad hace la mitad del trabajo: solo hay que caminarla despacio.